Lunes 15 de junio de 2015

Lunes 15/06/15
El sol gritón que apareció esta mañana no logró despertarme del profundo sueño en el que estaba. Es el despertador el que me avisa de la hora que es. Ocho de la mañana. Se oyen las voces y gritos de los niños. Me asomo por la ventana. Veo el jardín…salgo de la habitación para ir a los baños. Un espejo pequeño hay en el baño de las chicas, para 13!. No puedo mirarme más de 2 min. Las demás esperan. Haré una renuncia a la coquetería de ir perfecta.
Estoy un poco nerviosa y emocionada. Por fin les voy a conocer.
No sé su idioma. Espero que el lenguaje del amor sea el que logre hacer que nos entendamos.
Al lado de mi puerta está la sala de estudios. Está llena de dibujos, libros, algunas mesas y sillas.
Hay firmas en las paredes, palmas de manos dibujadas, fotos… Son los voluntarios que han pasado por aquí con los niños.
La primera sonrisa del día: una niña de unos catorce años:  Eloísa. Me saluda con un “hola”. Le digo mi nombre y le doy un beso. Ella entra en la sala de estudios.
Una mujer de unos 50 se acerca sonriente. “Viki”, así se presentó una cuidadora. Ellas van de verde, me recuerda el personal del hospital.
Bajamos a desayunar. Leche, queso, cereales, pan de molde y mermelada de fresa. Un lujo. Por lo visto nos miman. Recogen y limpian los jóvenes voluntarios.
Salimos al pasillo, allí están casi todos los niños. Algunos se lanzan a nuestro cuello y a ¡nuestras cosas!. Andrea es gordita, nos abraza y besa continuamente. Alejandra es un torbellino, habla gritando sin parar.  Nos coge todo lo que le gusta. Alejandra besa a todos sus compañeros y no sé qué les habla.
Al fondo una niña en silla de ruedas con un cinturón que le impide caerse. No habla, no mira, no sonríe. Me acerco a ella. La sonrío y pregunto cómo se llama: Lori me dice una cuidadora. La acaricio, la cojo de la mano. La suelto y levanta su mano. ¡Mueve una mano!. Le acerco la mía y la aprieta. ¡No quiere que la suelte!
La beso, la acaricio, le hago cosquillas… ¡Se ríe!! Le he arrancado una sonrisa, qué maravilla…
Así fui conociendo a lo largo del día a todos los niños. Les hemos paseado, jugado, acariciado, besado…
Estamos cansados. Ha sido un día duro pero estamos felices de habernos dado a ellos.
La cena está lista. Pollo de nuevo. Está rico. Nadie pone mala cara. Todos estamos contentos. Vamos a las habitaciones. Me quiero duchar después de un día tan caluroso y de tantas emociones. No hay agua caliente. Casi muero bajo el agua, pero ¡lo conseguí! No sé qué será de mi cuando me tenga que lavar la cabeza!!!
Mañana será otro día. Doy gracias a Dios de lo afortunada que soy.

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