En un  pueblo rumano ubicado en un lugar donde antes había una mina (hoy cerrada) llamado Popesti  y donde el 90 % de la población está en paro, muchos de los niños que allí residen  viven solos porque sus padres han tenido que emigrar a otros lugares.

 

Unos cuantos profesores  rumanos voluntarios se ocupan de asistirles por las tardes en la escuela, donde están protegidos, cuidados y donde se dan clases y formación extra además de recibir ayuda psicológica y compañía .

 

Estas aulas, gracias a la ayuda de ALAs están siendo renovadas y se está instalando calefacción (las temperaturas en invierno llegan hasta los -15 grados), acometida eléctrica, etc..

 

ALAS también envió dinero para comprar a cada uno de esos  niños un abrigo, un jersey y un pequeño regalo de Navidad, que muchos de ellos nunca habían tenido.

 

Por último hemos financiado también los gastos de tratamientos dentales que con extrema urgencia necesitaban  varios de ellos

 

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